El copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que no volverá a haber elecciones en el país para evitar que la oposición “atrape el poder”, consolidando la reforma constitucional que extiende los periodos presidenciales. El anuncio de Ortega generó reacciones de rechazo por parte de la comunidad internacional y legisladores extranjeros.

El copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, anunció que “aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos (opositores) atrapar el gobierno, atrapar el poder”.
Ortega ha sido presidente de la República de Nicaragua desde 2007 y reelegido en 2011, 2016 y 2021.
El final de su cuarto periodo presidencial estaba programado para terminar en 2026, sin embargo, en febrero de 2025 promovió una enmienda constitucional para que el periodo presidencial sea de seis años, en vez de cinco.
Además, con esta reforma, su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, se convirtió en copresidenta, y los demás poderes, ahora llamados “órganos” del Estado, pasaron a estar bajo la “coordinación” del Ejecutivo.
En teoría, con este cambio, la administración de Ortega y Murillo terminaría en 2027, pero su anuncio del domingo 19 de julio, durante el evento para conmemorar el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, realizado en Managua, cambia el panorama político de Nicaragua.
“Vamos a trabajar, con las Asambleas Nacionales y con las organizaciones correspondientes, las leyes, porque hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que les den los yanquis, no podrán, no podrán, no podrán”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica publicó un comunicado en el que se pronunció por unas “elecciones libres, democráticas, transparentes y plurales en la República de Nicaragua” y reiteró su “profunda preocupación por el cierre sistemático de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes” en aquel país.
Asimismo, recordó que Costa Rica no reconoció el proceso electoral de 2021 en Nicaragua “por la ausencia de condiciones y garantías requeridas”.
De acuerdo con la Organización Nacional de las Naciones Unidas (ONU), hasta marzo de 2025 Costa Rica acogía a más de 200 mil refugiados nicaragüenses que se han visto obligados a cruzar la frontera por las “incesantes tensiones políticas y sociales” en su propio país.
Aun así, el gobierno de Ortega y Murillo desconoció las “atrevidas declaraciones” de la Cancillería costarricense, recordándole “el principio de no intervención o injerencia” y “que Nicaragua no es una provincia de su respetable país”.
“Ratificamos que los Asuntos Nacionales son propios de cada Estado Independiente, y que Nicaragua nunca ha intervenido en los problemas, conflictos o desafíos que ha tenido y, como cualquier otro País tiene y mantiene, el Gobierno de Costa Rica” (sic).
Por último, desearon a la presidenta Laura Fernández Delgado “éxitos en su gestión” y citaron la célebre frase atribuida a Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
La congresista republicana estadounidense, María Elvira Salazar, advirtió que “después de Cuba, Nicaragua es la siguiente”, pues “el régimen Ortega-Murillo le ha declarado la guerra al derecho de la población nicaragüense a elegir su propio futuro”.



