Previamente el gobierno de ese país sudamericano había decidido romper relaciones diplomáticas con México por el asilo otorgado a Betssy Chávez, exministra del gobierno de Pedro Castillo.

Redacción
El Congreso del Perú aprobó una moción para declarar a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, como persona non grata.
En la visión del congreso peruano, la mandataria mexicana ha tenido “una inaceptable injerencia en asuntos internos del Perú” y ha “ofendido” al sistema democrático nacional de ese país sudamericano.
A la presidenta le preguntaron del tema en su conferencia mañanera de prensa, pero se limitó a contestar: “Ya ayer respondimos con Relaciones Exteriores”.
La Secretaría de Relaciones Exteriores rechazó que México haya intervenido en los asuntos internos de Perú.
Previamente el gobierno de ese país, que encabeza José Jerí, había decidido romper relaciones diplomáticas con México por el asilo otorgado a Betssy Chávez, exministra del gobierno de Pedro Castillo.
“México reitera que la concesión de asilo político a la ciudadana Betssy Betzabet Chávez Chino se decidió en estricto apego al derecho internacional aplicable en la materia, el cual resulta vinculante tanto para México como para Perú”, difundió la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El lunes 3 de noviembre de 2025, el canciller peruano Hugo de Zela informó en Lima, la capital de Perú, que el gobierno “con sorpresa y profundo pesar” se enteró de que Betssy Chávez, procesada por su participación en el intento de disolución del Congreso en 2022, se encontraba en la residencia de la embajada de México, lo que, según De Zela, constituye un acto “hostil” que afecta la relación bilateral.
Betssy Chávez fue primera ministra de Perú durante el gobierno del expresidente Pedro Castillo, quien fue destituido, acusado de corrupción y traición a la patria, y detenido por supuesta rebelión y conspiración, mediante procedimientos legales considerados por el gobierno mexicano como “irregulares” y violatorios de derechos humanos.
De Zela precisó que la decisión de México de conceder asilo diplomático se interpreta como una injerencia en los asuntos internos de Perú, motivo por el cual se determinó la ruptura de relaciones diplomáticas.
“Frente a este acto inamistoso y teniendo en cuenta las reiteradas ocasiones en que el actual y el anterior presidente de ese país han intervenido en los asuntos internos del Perú, el gobierno peruano ha decidido a la fecha romper relaciones diplomáticas con México”, señalo De Zela en conferencia de prensa.
Desde la parte mexicana, la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que la decisión peruana es “excesiva y desproporcionada”, insistiendo en que el asilo otorgado no constituye un acto de intervención directa y se ajusta al Artículo 11 de la Constitución mexicana y al artículo IV de la Convención de Caracas.
“Rechazamos la decisión que toma el gobierno de Perú de romper relaciones diplomáticas con México, no así relaciones consulares, porque nosotros estamos actuando, como ahí bien se dice, de forma pacífica, con un sentido humanitario y en estricto apego al derecho internacional”, dijo Roberto Velasco Álvarez, representante de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, del 04 de noviembre.
En esta misma conferencia, la subsecretaria para América Latina y El Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Raquel Serur Smeke, hizo referencia a la “fiel tradición y vocación humanista” de México en su política internacional, recordando la protección que ha dado a miles de personas perseguidas a lo largo de su historia a través de la figura del asilo político.
Desde la destitución de Pedro Castillo, las relaciones entre ambas naciones habían registrado roces, como declaraciones de persona non grata, retiros de embajadores y hasta restricción de visados para peruanos.
En su alocución, De Zela aclaró que a pesar de la ruptura “se mantendrán las relaciones consulares para protección de ciudadanos”, pero que el nivel diplomático quedará suspendido hasta nuevo aviso.
El efecto inmediato de la ruptura será la retirada del embajador peruano en México y la declaración de persona non grata al representante diplomático mexicano en Lima, según fuentes en el Congreso peruano.
Analistas consideran que este quiebre puede afectar cooperación bilateral en temas de comercio, migración, inversión y seguridad regional, aunque ambos países son miembros de mecanismos multilaterales como la Organización de los Estados Americanos y la Alianza del Pacífico.
En el plano doméstico peruano, la medida busca enviar un mensaje de defensa de soberanía y de rechazo a lo que el gobierno considera una actitud intervencionista de México; la oposición y medios observan que el impacto real dependerá de si la ruptura se prolonga o si hay negociación diplomática rápida.
México, mientras tanto, ha subrayado que no responderá igual al rompimiento, y que mantendrá relaciones comerciales y consulares, aunque la diplomacia de alto nivel quede paralizada, lo que introduce una fórmula de “distanciamiento diplomático” sin corte total de enlaces.



