El gobierno de Venezuela acusó que la agresión militar alcanzó a población en localidades civiles y señaló que el objetivo es apoderarse de los recursos estratégicos del país, en particular petróleo y minerales.

Iván Aldama Garnica
Tras una acción militar en Venezuela, que incluyó ataques con misiles en la capital de ese país, Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro Moros.
La Casa Blanca informó haber llevado con éxito “un ataque a gran escala” contra Venezuela y su mandatario.
Y confirmó la captura de Maduro y de su esposa, quienes fueron sacados del país.
La fiscal de Estados Unidos, Pamela Bondi, difundió que Nicolás Maduro ha sido acusado de “conspirar” para el “narcoterrorismo”, para “importar cocaína”, así como para “poseer ametralladoras y artefactos destructivos contra Estados Unidos”.
Estos hechos ocurren luego de meses de tensión que fue escalando entre ambas naciones.
En 2025, Estados Unidos ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por el presidente Nicolás Maduro, colocó buques de guerra en el Caribe y en el Pacífico y destruyó pequeñas embarcaciones con personas a bordo, frente a costas venezolanas, que supuestamente transportaban droga y tenían vínculo con organizaciones criminales.
Meses atrás, el presidente Donald J. Trump estuvo lanzando amenazas contra su homólogo venezolano.
Maduro Moros llevaba más de una década en el cargo de presidente y la última elección en Venezuela, que lo declaró ganador frente a Edmundo González Urrutia, fue muy cuestionada.
Tras el ataque, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, uno de los líderes regionales que respaldó a Maduro ante los embates de Estado Unidos y su presidente Donald J. Trump, compartió un comunicado del gobierno venezolano.
El texto rechaza la agresión militar y denuncia que dicha operación no solo alcanzó objetivos militares, sino también civiles en la capital y otros tres lugares del país.
“La República Bolivariana de Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira”.
El gobierno de Venezuela afirmó que el objetivo del ataque de Estados Unidos es apoderarse de sus recursos estratégicos, en particular de su petróleo y minerales.
Y realizó un llamado a todas las fuerzas sociales y políticas del país “a activar los planes de movilización y repudiar este ataque imperialista”.
El gobierno de México, también condenó las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela.
En un comunicado, afirmó que dichas operaciones representan una clara violación del artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
México instó a la ONU a actuar inmediatamente y se ofreció a apoyar cualquier esfuerzo de facilitación del diálogo, mediación o acompañamiento, con el fin de preservar la paz regional y evitar una confrontación.
“América Latina y el Caribe es una zona de paz, construida sobre la base del respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la proscripción del uso y la amenaza de la fuerza, por lo que cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional”.



