En Acapulco, Guerrero, la alcaldesa Abelina López fue exhibida con un collar de la marca Van Cleef & Arpels, valuado en alrededor de 227,000 pesos, mientras que en Puebla la delegada regional de la Secretaría del Bienestar, Anallely López Hernández, renunció tras la difusión de imágenes que la vinculan con un presunto operador del CJNG.

Redacción
La presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, aseguró que “el pueblo” le ha regalado un collar de 227 mil pesos.
La controversia en Acapulco estalló después de que circularan fotografías y videos donde la presidenta municipal luce un collar identificado como modelo Vintage Alhambra de Van Cleef & Arpels, cuyo valor en redes se estimó en cerca de 227,000 pesos.
La pieza y su visibilidad generaron reproches por la aparente discrepancia entre la imagen pública de austeridad y la ostentación de una joya de alto precio.
Al ser cuestionada por la prensa sobre la procedencia del collar, la alcaldesa respondió: “¿Yo qué culpa tengo de que haya un pueblo que me ame y que me regale cosas? Me lo regalaron”.
La frase de López Rodríguez multiplicó las críticas en redes sociales y en medios nacionales que señalaron falta de sensibilidad en una ciudad que aún convive con afectaciones por desastres naturales como el huracán “Otis” y con problemas estructurales de seguridad y servicios.
El episodio de Abelina López ocurre además en un contexto en el que la alcaldesa enfrenta investigaciones y señalamientos por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos —la Auditoría estatal y medios han reportado indagatorias sobre el ejercicio de fondos por cientos de millones de pesos—, lo que alimentó la percepción ciudadana de que la joya podría entrar en contradicción con las exigencias de transparencia de su cargo.
Y en Puebla renuncia delegada de Bienestar
En Puebla, la historia siguió un cauce distinto pero igualmente resonante: Anallely López Hernández, delegada de la microrregión 8 (Libres) de la Secretaría del Bienestar, presentó su renuncia “voluntaria” tras la difusión de fotografías que la acercan a Nazario “N.” —detenido y señalado como presunto operador del Cártel Jalisco Nueva Generación— y tras exhibirse en redes sociales un estilo de vida lujoso (viajes, vehículos de alta gama, vuelos en helicóptero) aparentemente incompatibles con su salario oficial.
La Secretaría del Bienestar de Puebla emitió un comunicado confirmando su separación y remitiendo el asunto a las autoridades competentes, quienes deberán determinar si existen responsabilidades administrativas o penales.
Medios que documentaron el caso en Puebla señalaron que López Hernández percibía un salario bruto de poco más de 19,000 pesos mensuales, lo que volvió más visible la disonancia entre ingresos y estilo de vida. Esos mismos reportes apuntaron que la funcionaria fue ubicada en la escena de la detención de Nazario “N.” durante un cateo, hecho que precipitó la solicitud de aclaración y la renuncia.
Especialistas consultados por medios coinciden en que la ética pública y la normativa sobre regalos a servidores públicos suelen requerir registro y, en su caso, la entrega de obsequios al patrimonio público o su rechazo. Cuando un funcionario acepta y porta un objeto ostentoso sin dejar constancia formal, surge un conflicto entre la conducta personal y la obligación de transparencia.
En el plano político, ambos casos se traducen en riesgo reputacional para los partidos y los gobiernos estatales involucrados; la oposición y la sociedad civil han pedido esclarecer orígenes, comprobar que no hay vínculo entre recursos públicos y bienes privados, y aplicar la ley si se detectan inconsistencias.



