Desde nuestra América

¿Ya pasaron los tiempos coloniales?

Imagen: Secretaría de Energía.

Oscar Wingartz Plata*

Los ajustes que se están haciendo ahora en lo referente a seguridad, rescate de PEMEX, de la CFE y el ordenamiento del sector, que incluyen las energías limpias (geotermia, solar, eólica) están bajo ataque de los beneficiarios de la debacle energética neoliberal. […] Los medios corporativos y sus analistas, en tono alarmista y acusatorio, denuncian la nivelación en curso sobre los desequilibrios ocasionados por la privatización de costos en materia energética. Pero los resultados fueron desastrosos y requieren remedios efectivos. John Saxe-Fernández.

Hace un par de semanas se abrió una discusión y una querella por parte de los grandes corporativos transnacionales generadores, administradores y proveedores de diverso tipo de energías con el gobierno mexicano. Esto no es nuevo entre nosotros, lo contrario sería que se pudieran armonizar los planteamientos con esas empresas y corporaciones, es una “práctica” muy conocida como trabajan estos entes extranjeros entre nosotros. Esta historia tiene un proceso en extremo dilatado, con altibajos muy marcados, que nos recuerdan nuestro desarrollo histórico como nación desde el siglo XVI hasta el pasado más reciente. Abro con esta idea por las implicaciones que han tenido estos procederes en nuestro devenir.

Decía que no es nuevo el actuar de esas empresas, entre otras razones, porque se ha reproducido como una “karma” una suerte de continuidad en las relaciones y transacciones comerciales y financieras bajo ciertos “patrones o reglas” implícitas y explícitas, donde unos dicen y otros acatan. Muchos o algunos dirán que esto es extremo, pero si lo vamos con detalle, el asunto no se ha modificado sustancialmente. El eje de la discusión está anclada en la forma en que se ha desarrollado el mundo como lo conocemos, es decir, la manera en que se han establecido las relaciones sociales, productivas y de ahí las reglas que éstas relaciones han impuesto.

No es un misterio afirmar que “estas reglas” tienen mínimo 300 años, con sus cambios, modificaciones y “actualizaciones”. Así se configuró el llamado Modo de Producción Burgués como lo acuñó el gran Karl Marx. Es decir, la plena “mundialización” de este modo de producción y sus mecanismos de funcionamiento de orden social, económico, político, ideológico y demás. Uno de ellos, y muy poderoso, fue el intercambio comercial. Estos intercambios, evidentemente fueron abarcando un número mayor de “posibilidades”, es decir, de ser un simple intercambio mercantil, pasó a un complejo de transacciones que van de lo más tangible a lo intangible, como son las enormes transferencias de dinero que “no se ven”, el llamado “dinero virtual”. Es aquí donde la cuestión no se ha modificado sustancialmente, porque, el orden que lo rige, sigue intacto.

Ahora, bien, si este esquema no ha cambiado, es evidente que las formas y los contenidos de dichas relaciones “las operan” quienes tienen un mayor margen de maniobra, como son los países más desarrollados científica, tecnológica y productivamente. Es aquí donde se pone complicado el asunto, porque se pasa del intercambio a la imposición, y de ahí a la sujeción. Sólo es cosa de recordar ¿cuáles eran las relaciones fundamentales que tenía nuestro país desde la Colonia, en el siglo XIX y gran parte del XX? Muchos desearían que se profundizará más ese tipo de relaciones con los agentes transnacionales. Otro dato para apuntalar esta idea, ¿cuál es la relación comerciales, tecnológica e industrial que tenemos con Estados Unidos? De total subordinación. La dependencia que tenemos con el país del norte siempre nos ha puesto en una tesitura compleja y de difícil solución. Por ello el Presidente López Obrador está intentando por todos los medios a su alcance que esta dependencia no sea tan aguda ni tan profunda.

Aquí viene una cuestión clave en este entramado, el problema de la soberanía nacional. En un mundo como el actual, no se puede estar a expensas de lo que venga. Se debe tener una idea, una propuesta de viabilidad histórica, si no hay eso, su posibilidad como nación, literal, se esfuma. Esto ya se ha comprobado a lo largo y ancho del planeta. Es decir, la soberanía energética es un asunto clave del desarrollo de un país. Tomen por ejemplo al hermano país venezolano, tiene la plataforma petrolera más grande del mundo, más que todos los árabes juntos, ¿qué significa ello? Que su posibilidad y viabilidad histórica tiene una enorme ruta por delante, y es por eso está luchando con todo por conservarla. No es un asunto menor, además, ellos lo saben con absoluta claridad.

Como pueden ver estimados lectores, este asunto sobre la colonialidad en diverso rubro sigue presente, es parte del rejuego geopolítico, donde las naciones menos preparadas y pertrechadas van a padecer enormemente por carecer de insumos básicos, esenciales para su desarrollo. Un ejemplo de esto, hace unos años, un magnate chino le hizo una “propuesta tentadora” al gobierno nicaragüense, construir una vía interoceánica, que conectara el océano Pacífico con el Atlántico, ese proyecto se veía en extremo ambicioso, pero, como todo en la vida, implicaba un costo impresionantemente alto para el pueblo de Nicaragua, entre otros asuntos, los dejaba en una condición extremadamente precaria por efecto de la infraestructura que se debía realizar, entre otros, dividir el país, como si fueran dos porciones sin nexo alguno, así como otros aspectos que se estipulaban en el contrato, como la merma en el cobro de impuestos por el uso dela vía interoceánica. Cuestiones muy complicadas para una nación pobre.

Así, pues, podemos ver que, la decisión tomada por el gobierno mexicano, de no dejarse avasallar tiene claros fundamentos y una correcta lectura de los problemas. No podemos, ni debemos regresar al esquema: “del cambio de oro por baratijas.” Nuestro país es grande, con enormes recursos, y ello implica tener una visión clara de presente y de futuro. Más, sabiendo que en el futuro mediato, la batalla por los recursos naturales y los energéticos va ser un problema clave de la humanidad, por el agotamiento acelerado de los mismos.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Docente investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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