Mujer de la sospecha

Ser maestra y alumna en tiempos Covid

Foto: Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Yezica Montero Juárez*

He tenido experiencia siendo alumna universitaria en Trabajo Social vía distancia por parte de la UNAM. Es una opción de aprendizaje que implica tener capacidades autodidactas y un alto sentido de responsabilidad. Tengo la fortuna de contar con excelentes docentes, quienes han mostrado grandes habilidades en el manejo de herramientas educativas de manera virtual. La gran mayoría de nuestras evidencias de aprendizaje las desarrollamos a partir de aplicaciones didácticas digitales como evernote, genopro, picktochart, o oludichart; de igual forma, nos hemos familiarizado con editores de videos ya que gran parte de nuestras evidencias requieren un registro audiovisual. Mi primera carrera universitaria (Antropología Social, UAQ) la cursé al estilo tradicional: en el aula. Entregar ensayos y exponer con diapositivas de power point fueron las habilidades que más desarrollé.

Hay un mundo de diferencia entre ambas experiencias, pues el haber tenido una formación tradicional me otorgó la fortuna de crear lazos y recuerdos de juventud; situaciones humanas que la educación a distancia no te otorga. Han pasado casi 10 años que egresé de la universidad tradicional y las formas de enseñanza han cambiado drásticamente. Actualmente tengo cuatro años enseñando inglés a nivel preescolar. De repente, con el asunto de la contingencia por la Covid-19, tuvimos que adaptar nuestros planes de estudio en aula a un modelo a distancia. Es importante entender que la pedagogía en preescolar implica una interacción continúa con los y las alumnas. El docente debe estar al tanto del desarrollo y destrezas de habilidades motrices, motoras, del lenguaje y de su interacción socio-afectiva, prácticamente todo el tiempo.

La emergencia me ha llevado a crear mi propio modelo a distancia, tratando de buscar la manera más sencilla de transmitir el conocimiento a las madres y padres de familias; pues se han convertido en el puente entre el docente y el alumno, principalmente por tratarse de nivel preescolar. Al compartir experiencias con otros docentes de  preescolar y nivel básico,  las estrategias han sido las mismas en general: enviar indicaciones de forma interactiva, escrita o previamente grabadas, otorgándose un horario para entrega de evidencias y retroalimentación.

Supongo que la mayoría de profesores y profesoras de todos los niveles no imaginamos que algo así ocurriría de la noche a la mañana. Los retos son enormes; y tal vez la pedagogía infantil se enfrenta con los mayores, pues el proceso de enseñanza aprendizaje a nivel inicial implica una interacción constante entre docente-alumno. Es necesario que los programas de formación para  docentes cuenten con el modelo pedagógico a distancia, ya que sin duda las contingencias por epidemias serán una constante. Debemos construir alternativas educativas para todos los niveles, así como dotar de herramientas fundamentales como dispositivos con acceso a internet. Ya sé que esto puede sonar ridículo en un país donde hay comunidades con altos niveles de marginación.

Mi entero reconocimiento a todas las maestras y maestros en su día.

Antropóloga social.

Correo electrónico:monteroyezica@gmail.com

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