Testigo Ocular

Que no les nuble la rabia… eleven su movimiento

Foto: Libertad de Palabra.

Eric Pacheco*

Es un error insultar a la diputada Elsa Adané Méndez Álvarez, si la intención es debatir con ella, así como también lo es, darle más importancia de la que en realidad tiene.

Vi una videograbación, de un varón, que aseguró haber sido denunciado por la diputada y haber recibido amenazas en contra de su vida, por parte de seguidores de ella, en redes sociales.

En el video público, donde el varón nos habla de su activismo de impacto social, como él lo calificó, reconoció haber retado a debatir a la legisladora, pero también haberla insultado.

El varón, quien se asumió parte de la comunidad LGTB+, justificó su conducta aludiendo al agravio que sienten esa comunidad y otros grupos, como el de las mujeres feministas, por el discurso de la diputada Elsa**.

El asunto me remontó a mi licenciatura, cuando ofendido por la conducta de un profesor, armé un escándalo. No fue mi mejor reacción y, aunque aprendí mucho de la experiencia, con el paso de los años terminé por ofrecer una disculpa a mi maestro.

En este caso, no se equivoca el varón en identificar a la diputada como parte de un pensamiento conservador, con esos grupos religiosos coincide y, seguramente, lo seguirá haciendo.

Sin embargo, proceder de forma peyorativa y descalificar a otra persona, con la que se pretende un debate, no es lo más funcional, además de que eso también exhibe a quien lanza los improperios.

Pero, además, no es Elsa, aunque mucho se insista en hablar de ella, hay que recordar que antes hubo otros: Fernando Urbiola, Salvador Martínez, Germán Borja, todos diputados con la misma agenda política.

La razón de lo anterior, radica en que mucha gente tiene un pensamiento conservador en Querétaro, coincidamos o no, por ejemplo, en más de 20 años de carrera periodística, no he visto una marcha, con tanta participación en la ciudad, como la impulsada por la Iglesia y grupos de ultra derecha “a favor de la vida”.

Sin duda falta una mayor perspectiva en las acciones de algunas personas, que se centran y critican a esa legisladora, quizá nubladas por la ofensa y el enojo que les provoca su discurso. Porque ¿en verdad ven alguna utilidad en dirigir sus esfuerzos a recabar firmas, con la ingenua petición de que ella deje el cargo? Esa iniciativa no la va a orillar a dejar su puesto y terminarán solo propiciando que se hable de ella, es decir, haciéndola más conocida.

El insulto y la descalificación son ingredientes innecesarios para mostrar las limitaciones de un pensamiento que se irrita por una muestra de cariño en público, como lo es un beso entre personas del mismo sexo y/o hasta su libertad de casarse.

Hay muchos recursos para mostrar el impacto negativo que ha dejado la idea de un Dios castigador, creado a semejanza de hombres que han esparcido el temor y la culpa entre la humanidad, por ejemplo.

Todo lo anterior, no pretende demeritar la importancia de entender también las expresiones de este varón, como una alerta de la indignación y el agravio que se sigue acumulando en Querétaro.

En este sentido, es obligación de todas y todos prestar atención y actuar contra la discriminación, para evitar que se llegue a los extremos que llevaron a la comunidad afroamericana a gritar: ¡ya basta!, como lo hemos visto en Estados Unidos en la actualidad.

No obstante, centro mis palabras en el movimiento gay, porque de manera personal coincido con sus ideas de propagar el respeto y las libertades, mediante el amor, sin odios, muy a pesar de la discriminación y homofobia de la que son objeto.

El mensaje de respeto y tolerancia que suelen enviarnos estos grupos, es una bocanada de aire fresco, en un país azotado por la intolerancia, la violencia y la muerte.

Reconocer que hay personas diferentes, con pensamientos e ideas distintas, es un primer paso para respetarnos, algo indispensable para sentar las bases para un debate, para aportar información que propicie la reflexión y la posibilidad de elegir aquello que nos sea más provechoso como sociedad.

“Esparce amor, no odio”, decía una de las pancartas, entre muchos mensajes que lanzó la comunidad LGTB+, en una de sus últimas marchas en Querétaro. Con ese poderoso mensaje me quedo.

*El autor es periodista egresado de la UAQ.

**La Defensoría de Derechos Humanos consideró discriminatorias algunas declaraciones de Elsa Méndez, en otro momento, lo que ella consideró injusto.

One Response

  1. totalmente de acuerdo.
    En tanto la libre expresión de las ideas no constituya falta o delito, en cuyo caso no se trata de diálogo sino de justicia.
    Saludos

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