Mujer de la sospecha

De Aristófanes a Chumel Torres

Yezica Montero Juárez*

La sátira política ha sido un recurso literario del cual existen registros desde decenios antes de Cristo. El Teatro Griego comenzó siendo un punto de fuga para poder expresar la crítica y la inconformidad de la sociedad hacia los poderes políticos. Sin duda, lo que comenzó como un arte sutil e inteligente; hoy se ha confundido con una comedia malograda.

Hace unos días la escritora Beatriz Gutiérrez Müller en alusión a un foro que se transmitiría por medio del CONAPRED, vía twitter escribió: “¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad.” Honestamente no entendía la referencia de la esposa de AMLO, hasta que el mundo virtual me dio la respuesta, donde presuntamente esto fue debido a que el susodicho Chumel Torres, le llamó a su hijo menor de edad, “Chocoflan”.

Este apodo surgió durante la toma de protesta de López Obrador el primero de diciembre de 2018. Su hijo menor, Jesús Ernesto, se mostró con un descoloramiento en las puntas del pelo, lo cual provocó comparaciones con un postre preparado con una base de chocolate y cubierta de flan. De esta forma se dejaron venir memes con el famoso apodo. Desconozco si el mismo Chumel fue quien originó el apodo, lo único que pude ubicar fue cuando en su programa de radio dijo: “… Adorado vástago, heredero: Jesús Ernesto, Chocoflan.” El 22 de julio de 2019.

Esto no había provocado grandes reacciones hasta que la ya no llamada “primera dama”, retomó el tema. Ahora sabemos que el foro se canceló; que se hizo de manera independiente y Chumel fue tachado de ignorante del género cómico por parte de Tenoch Huerta. Y coincido con él. Y también lo que coincide, es que a raíz de todo esto se canceló el programa de Chumel  transmitido en HBO. Espero haya sido una mera coincidencia y no una censura por temor a la Señora del Palacio Presidencial.

No me gusta lo que hace Chumel Torres, nunca le he encontrado el humor a su sátira ni reflexión política a su trabajo. Su humor negro no recae sólo en los poderosos, sino también en los grupos vulnerables, y tal vez, eso es lo que a nadie le causa gracia. Actualmente se critica a la corrección política, se le señala de atentar contra la libertad de expresión; y aún no tengo conclusiones al respecto, pues considero que seguimos en el proceso de aprendizaje sobre nuevas formas de convivencia como el uso del lenguaje incluyente, así como la batalla contra la homofobia, la transfobia, el racismo, el clasismo y todas aquellas expresiones que denigren a la humanidad. Espero que la sátira y el humor político se vayan adaptando a las nuevas circunstancias donde predomina la libertad y el respeto. Tal vez nos encontramos frente a un choque generacional cuyos jóvenes están cuestionando al humor emanado de la burla por inherencia. También es importante entender cuando los personajes políticos se agarran de la bandera de la corrección política e incitan a la censura y reproche. Por cierto; yo traigo el pelo al estilo Chocoflan.

*Antropóloga social.

Correo electrónico: monteroyezica@gmail.com

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